Tipo de investigación: Descriptiva Correlacional.
Fundamento:
Como potenciales investigadores nos hemos inmiscuido en el entorno de los individuos en estudio, y como resultado hemos obtenido el porcentaje de cada variable de asociación al vicio del tabaco, concluyendo que ciertos factores aumentan el consumo de la sustancia
Objetivo General:
Mediante el presente estudio y documento pretendemos analizar los factores que influyen en el consumo desmesurado y habitual del tabaco y cuales de ellos son los mas reconocidos y asumidos por los consumidores habituales, concluyendo por medio de gráficos y porcentajes los de mas tendencia entre los jóvenes de nuestra sociedad, para posteriormente fundamentar los perjuicios de la adicción de la sustancia como tal, así también como dificulta la situación que creen estar mejorando por medio de el cigarrillo.
Objetivos específicos:
• Dar a conocer de que se trata el tabaquismo
• Asumirlo como una enfermedad adictiva
• Por que se fuma
• Asociarlo a enfermedades físicas y psicológicas
• Conocer sus perjuicios
• No existen beneficios
• Reconocer la mayor población que consume tabaco (mujeres u hombres) (jóvenes o adultos)
• A que factores se asocia el consumo
• Solución a la problemática: dejar de fumar
• Como dejar de fumar
• Mejoría en calidad de vida
Titulo de la investigación:
¿Por qué se fuma?
Fumar no sólo es "un hábito", también es una drogadicción, ya que el hecho de fumar tabaco cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal:
1. Existencia de tolerancia
2.
3. Dependencia
4. Síndrome de abstinencia en ausencia de la misma
5. Comportamiento compulsivo
El máximo responsable de la dependencia es la nicotina, sustancia con un gran poder de adicción similar al de otras drogas como la heroína o cocaína.
La forma de dependencia que genera el hábito de fumar es:
• Dependencia física, provocada directamente por la nicotina y es la responsable del síndrome de abstinencia.
• Dependencia psicológica, el hábito de fumar se ha convertido en una compañía en todo tipo de situaciones, después de las comidas, con el café, al hablar por teléfono, etc ..., y parece imposible cambiar esta relación.
Dependencia social, el fumar sigue siendo un acto social, se hace en grupos, en ciertas reuniones de ocio, tras cenas con los amigos, y sobre todo sigue siendo un hábito que distingue a ciertos grupos de adolescentes dándoles un valor social de rebeldía y de madurez malentendidos.
Los grupos o individuos estudiados solo difieren en el origen de su adicción, pero esta no hace distinción en perjuicios a su salud.
Ambos grupos evidencian la dependencia de los individuos a la nicotina.
Hipótesis:
“La Población fumadora relaciona el consumo de tabaco como respuesta a problemas de ansiedad y otros solo a un mal habito o costumbre social.”
Variables consideradas:
a-) Variables Independientes: 1-. Problemas de ansiedad
2-. Mal Hábito
3-. Costumbre Social
b-) Variable Dependiente: Consumo de Tabaco
C-) Variables Intervinientes: 1-.Ambiente
2-.Estado emocional
3-.compañía
lunes, 12 de julio de 2010
Pregunta de Investigación:
Pregunta de Investigación:
¿La diferencia entre las asociaciones al consumo de cigarrillos obedece al margen de la vivencia o situación personal por la cual comienza el consumo de cada individuo particular y su entorno y/o rutina?
Formulación de problema:
El tabaquismo asociado a factores ambiéntales y psicológicos
Algunos estudios psicológicos previos aseguran que el tabaquismo se asocia con la depresión y con la ansiedad.
Ciertas investigaciones analizan estas asociaciones teniendo en cuenta las enfermedades coexistentes, investigan las posibles variables contaminantes, comparan la ansiedad y la depresión en ex-fumadores con las de fumadores actuales y no fumadores y analiza si la ansiedad y la depresión disminuyen desde que se deja de fumar.
El análisis infiere que la asociación con el tabaquismo fue máxima en pacientes con depresión y ansiedad, seguidas de los pacientes con ansiedad, y sólo fue marginal en pacientes con depresión.
Los resultados fueron mayores en mujeres y en jóvenes.
Las variables que en parte explican esta asociación son los síntomas somáticos, los datos socio-demográficos, los problemas con el alcohol y la actividad física baja.
La ansiedad y la depresión son máximas en fumadores actuales, seguidos de ex-fumadores y no fumadores.
No se observó ninguna disminución a lo largo del tiempo en la ansiedad ni en la depresión desde el abandono del hábito de fumar.
Los estudios anteriores sobre asociaciones entre depresión y tabaquismo podrían haber sobrestimado esta asociación ignorando la ansiedad coexistente.
Evidencias existentes
• Una investigación llevada a cabo en Finlandia (Kouvonen, Kivimaki, Virtanen, Pentti y Vahtera, 2005) con más de 46.000 empleados públicos de 17 a 65 años, demostró que, por un lado, era más probable que los trabajadores con mayor estrés laboral fueran fumadores; por otro lado, entre los fumadores era más probable que fumaran más cantidad de cigarrillos aquellos trabajadores que declaraban desempeñar un trabajo más estresante. A su vez, el consumo de tabaco estaba relacionado con el desarrollo de trastornos de ansiedad.
• Un importante estudio (Grant et al., 2004) centrado en la comorbilidad de la dependencia de la nicotina y los trastornos mentales en EE. UU., nos puede ayudar a calibrar mejor esta relación, así como la relación entre nicotina y trastornos de ansiedad. En dicho estudio se demostró que el 12,8% de la población general y el 25,3% de las personas con trastornos de ansiedad presentaban dicha dependencia (OR=2,7). De manera más específica, las personas con trastorno de pánico con agorafobia presentaban 4,6 veces más riesgo de sufrir una dependencia de la nicotina que la población general. La prevalencía en el último año de los trastornos de ansiedad y trastornos del estado de ánimo fue de 11,1% y 9,2%, respectivamente, en la muestra total de este estudio (N=43.093), siendo el trastorno de pánico sin agorafobia (1,5%) más común que el trastorno de pánico con agorafobia (0,6%). A su vez, entre las personas con dependencia a la nicotina la prevalencía de cualquier trastorno de ansiedad (22%, vs. 11,1% en población general) fue ligeramente superior a la prevalencía de cualquier trastorno del estado de ánimo (21%, vs. 9,2% en la población). Por último, entre las personas con adicción a nicotina, la prevalencía de los diferentes trastornos de ansiedad fue muy superior a la de la población general: trastorno de pánico sin agorafobia (4,3% vs. 1,5% en la población general), trastorno de pánico con agorafobia (1,8% vs. 0,6% en la población), fobia social (5,8% vs. 1,8%), fobia específica (14,3% vs. 7,1%) y trastorno de ansiedad generalizada (5,3% vs. 2,1%).
El consumo de tabaco, todavía altamente prevalente en nuestro país, no sólo está relacionado con el desarrollo de otros trastornos relacionados con la salud física, sino que también se encuentra estrechamente ligado al desarrollo de desórdenes mentales, especialmente trastornos de ansiedad, tal y como demuestra la literatura científica. Los efectos perjudiciales que puede generar el consumo de tabaco a largo plazo para la salud física son ampliamente conocidos. Lamentablemente son menos conocidos los efectos adversos que puede tener sobre nuestra salud mental.
Hasta hace poco tiempo, los investigadores científicos han prestado relativamente poca atención a la relación existente entre tabaco y trastornos de ansiedad en comparación con la atención recibida a otros trastornos mentales que frecuentemente aparecen asociados al consumo de tabaco o a aquellos trastornos mentales que a menudo cursan con otras sustancias diferentes de la nicotina (Morissette et al., 2007; Zahradnik y Stewart, 2009). Sin embargo, el estrés, la ansiedad y los trastornos de ansiedad están fuertemente relacionados con el consumo de tabaco y dicha relación es muy compleja, por lo que se requieren más investigaciones, especialmente con diseños longitudinales, que hasta ahora son escasas.
Mientras otros…
Estudios atribuyen el consumo a un problema social
Adicción al tabaco
La nicotina, alcaloide del tabaco, es el componente principal cuando nos referimos a la dependencia física que crea este hábito ya que es una droga de alto poder adictivo.
El fumar afecta al corazón en distintos aspectos. Aunque la mayoría de las personas están muy al corriente de la relación existente entre fumar cigarrillos y el cáncer de pulmón y otras enfermedades del aparato respiratorio, muchos aun desconocen a este hábito como un factor de riesgo en la hipertensión y en el total de las patologías circulatorias.
El fumador: Su ambiente social y sus necesidades.
El fumar pareciera ser, en su origen, producto de la socialización del individuo. El concepto de socialización denota el proceso por el que se transmite la cultura de una generación a la siguiente.
No sólo se fuma en algún momento motivado por la acción de otros (por ejemplo, se fuma para impresionar a alguien, o para dar sensación de seguridad al que observa, etc.), sino que se comienza a fumar debido a que otros fuman como acto habitual. El acto de fumar aparece como legítimo para el fumador, debido a que "otros" (muchas veces famosos o respetados, o muy cercanos al fumador potencial), también lo hacen.
Los agentes más directos de la socialización de este hábito son la familia y los grupos primarios con los que el individuo interactúa frecuentemente.
¿La diferencia entre las asociaciones al consumo de cigarrillos obedece al margen de la vivencia o situación personal por la cual comienza el consumo de cada individuo particular y su entorno y/o rutina?
Formulación de problema:
El tabaquismo asociado a factores ambiéntales y psicológicos
Algunos estudios psicológicos previos aseguran que el tabaquismo se asocia con la depresión y con la ansiedad.
Ciertas investigaciones analizan estas asociaciones teniendo en cuenta las enfermedades coexistentes, investigan las posibles variables contaminantes, comparan la ansiedad y la depresión en ex-fumadores con las de fumadores actuales y no fumadores y analiza si la ansiedad y la depresión disminuyen desde que se deja de fumar.
El análisis infiere que la asociación con el tabaquismo fue máxima en pacientes con depresión y ansiedad, seguidas de los pacientes con ansiedad, y sólo fue marginal en pacientes con depresión.
Los resultados fueron mayores en mujeres y en jóvenes.
Las variables que en parte explican esta asociación son los síntomas somáticos, los datos socio-demográficos, los problemas con el alcohol y la actividad física baja.
La ansiedad y la depresión son máximas en fumadores actuales, seguidos de ex-fumadores y no fumadores.
No se observó ninguna disminución a lo largo del tiempo en la ansiedad ni en la depresión desde el abandono del hábito de fumar.
Los estudios anteriores sobre asociaciones entre depresión y tabaquismo podrían haber sobrestimado esta asociación ignorando la ansiedad coexistente.
Evidencias existentes
• Una investigación llevada a cabo en Finlandia (Kouvonen, Kivimaki, Virtanen, Pentti y Vahtera, 2005) con más de 46.000 empleados públicos de 17 a 65 años, demostró que, por un lado, era más probable que los trabajadores con mayor estrés laboral fueran fumadores; por otro lado, entre los fumadores era más probable que fumaran más cantidad de cigarrillos aquellos trabajadores que declaraban desempeñar un trabajo más estresante. A su vez, el consumo de tabaco estaba relacionado con el desarrollo de trastornos de ansiedad.
• Un importante estudio (Grant et al., 2004) centrado en la comorbilidad de la dependencia de la nicotina y los trastornos mentales en EE. UU., nos puede ayudar a calibrar mejor esta relación, así como la relación entre nicotina y trastornos de ansiedad. En dicho estudio se demostró que el 12,8% de la población general y el 25,3% de las personas con trastornos de ansiedad presentaban dicha dependencia (OR=2,7). De manera más específica, las personas con trastorno de pánico con agorafobia presentaban 4,6 veces más riesgo de sufrir una dependencia de la nicotina que la población general. La prevalencía en el último año de los trastornos de ansiedad y trastornos del estado de ánimo fue de 11,1% y 9,2%, respectivamente, en la muestra total de este estudio (N=43.093), siendo el trastorno de pánico sin agorafobia (1,5%) más común que el trastorno de pánico con agorafobia (0,6%). A su vez, entre las personas con dependencia a la nicotina la prevalencía de cualquier trastorno de ansiedad (22%, vs. 11,1% en población general) fue ligeramente superior a la prevalencía de cualquier trastorno del estado de ánimo (21%, vs. 9,2% en la población). Por último, entre las personas con adicción a nicotina, la prevalencía de los diferentes trastornos de ansiedad fue muy superior a la de la población general: trastorno de pánico sin agorafobia (4,3% vs. 1,5% en la población general), trastorno de pánico con agorafobia (1,8% vs. 0,6% en la población), fobia social (5,8% vs. 1,8%), fobia específica (14,3% vs. 7,1%) y trastorno de ansiedad generalizada (5,3% vs. 2,1%).
El consumo de tabaco, todavía altamente prevalente en nuestro país, no sólo está relacionado con el desarrollo de otros trastornos relacionados con la salud física, sino que también se encuentra estrechamente ligado al desarrollo de desórdenes mentales, especialmente trastornos de ansiedad, tal y como demuestra la literatura científica. Los efectos perjudiciales que puede generar el consumo de tabaco a largo plazo para la salud física son ampliamente conocidos. Lamentablemente son menos conocidos los efectos adversos que puede tener sobre nuestra salud mental.
Hasta hace poco tiempo, los investigadores científicos han prestado relativamente poca atención a la relación existente entre tabaco y trastornos de ansiedad en comparación con la atención recibida a otros trastornos mentales que frecuentemente aparecen asociados al consumo de tabaco o a aquellos trastornos mentales que a menudo cursan con otras sustancias diferentes de la nicotina (Morissette et al., 2007; Zahradnik y Stewart, 2009). Sin embargo, el estrés, la ansiedad y los trastornos de ansiedad están fuertemente relacionados con el consumo de tabaco y dicha relación es muy compleja, por lo que se requieren más investigaciones, especialmente con diseños longitudinales, que hasta ahora son escasas.
Mientras otros…
Estudios atribuyen el consumo a un problema social
Adicción al tabaco
La nicotina, alcaloide del tabaco, es el componente principal cuando nos referimos a la dependencia física que crea este hábito ya que es una droga de alto poder adictivo.
El fumar afecta al corazón en distintos aspectos. Aunque la mayoría de las personas están muy al corriente de la relación existente entre fumar cigarrillos y el cáncer de pulmón y otras enfermedades del aparato respiratorio, muchos aun desconocen a este hábito como un factor de riesgo en la hipertensión y en el total de las patologías circulatorias.
El fumador: Su ambiente social y sus necesidades.
El fumar pareciera ser, en su origen, producto de la socialización del individuo. El concepto de socialización denota el proceso por el que se transmite la cultura de una generación a la siguiente.
No sólo se fuma en algún momento motivado por la acción de otros (por ejemplo, se fuma para impresionar a alguien, o para dar sensación de seguridad al que observa, etc.), sino que se comienza a fumar debido a que otros fuman como acto habitual. El acto de fumar aparece como legítimo para el fumador, debido a que "otros" (muchas veces famosos o respetados, o muy cercanos al fumador potencial), también lo hacen.
Los agentes más directos de la socialización de este hábito son la familia y los grupos primarios con los que el individuo interactúa frecuentemente.
TEMA ! El tabaquismo
Tema:
El tabaquismo en nuestra sociedad, Convertido especialmente en el vicio más común de nuestros jóvenes, quienes asocian tal conducta a distintos factores, los que a continuación serán estudiados, con muestras verídicas de algunos encuestados.
TabaquismoDefinición
El fumar (inhalar y exhalar los humos producidos al quemar el tabaco), conduce a una intoxicación crónica denominada tabaquismo.
Las hojas secas de la planta del tabaco se fuman en pipa o en puro, pero la forma más extendida es el cigarro o cigarrillo.
Chile es uno de los países con más alta prevalencia de tabaquismo a nivel mundial. Alrededor de 45% de los hombres y 40% de las mujeres en Chile son fumadores. Esta prevalencia es casi el doble de la existente en países como Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) y es significativamente superior a 30% de la tasa de consumo ajustada observada a nivel mundial. El gran aumento de la prevalencía de tabaquismo en Chile se produce en la población femenina. En los últimos 30 años, la prevalencia de tabaquismo sube desde 25% a 40% en las mujeres, mientras que se mantiene en alrededor de 45% en los hombres.
Actualmente, en Chile el tabaco está vinculado con siete de las diez principales causas de muerte en la población. El riesgo atribuible del tabaquismo con enfermedades cardiovasculares y cáncer se sitúa en alrededor de 20% a 30%. En las mujeres, el tabaquismo tiene un especial impacto dado su asociación con enfermedades fetales, problemas del parto y enfermedades del niño. En Chile, el tabaquismo genera un costo extra, descontando los ingresos por impuestos asociados a la venta del tabaco, para el estado de alrededor de US$200 millones anuales.
El tabaquismo en nuestra sociedad, Convertido especialmente en el vicio más común de nuestros jóvenes, quienes asocian tal conducta a distintos factores, los que a continuación serán estudiados, con muestras verídicas de algunos encuestados.
TabaquismoDefinición
El fumar (inhalar y exhalar los humos producidos al quemar el tabaco), conduce a una intoxicación crónica denominada tabaquismo.
Las hojas secas de la planta del tabaco se fuman en pipa o en puro, pero la forma más extendida es el cigarro o cigarrillo.
Chile es uno de los países con más alta prevalencia de tabaquismo a nivel mundial. Alrededor de 45% de los hombres y 40% de las mujeres en Chile son fumadores. Esta prevalencia es casi el doble de la existente en países como Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) y es significativamente superior a 30% de la tasa de consumo ajustada observada a nivel mundial. El gran aumento de la prevalencía de tabaquismo en Chile se produce en la población femenina. En los últimos 30 años, la prevalencia de tabaquismo sube desde 25% a 40% en las mujeres, mientras que se mantiene en alrededor de 45% en los hombres.
Actualmente, en Chile el tabaco está vinculado con siete de las diez principales causas de muerte en la población. El riesgo atribuible del tabaquismo con enfermedades cardiovasculares y cáncer se sitúa en alrededor de 20% a 30%. En las mujeres, el tabaquismo tiene un especial impacto dado su asociación con enfermedades fetales, problemas del parto y enfermedades del niño. En Chile, el tabaquismo genera un costo extra, descontando los ingresos por impuestos asociados a la venta del tabaco, para el estado de alrededor de US$200 millones anuales.
domingo, 4 de julio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
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